Verano, verano ...
Ya he vuelto. Se acabó lo bueno hasta el año que viene.
He sobrevivido a mi primer verano sin y a los alternes de estas fechas. Ya no se me saltan las lágrimas cuando veo a todos devorando el aperitivo. Prueba superada. Visto por el lado bueno, no he cogido ni un gramo. Salir salgo, pero apenas picoteo entre horas. También me he acostumbrado a eso. Las cenas o comidas fuera, qué os voy a contar, algo limitadas. Una se harta de tanta ensaladita y pescaíto o carne a la plancha, pero (el que no se consuela es porque no quiere) también esto es mucho más sano ¿no?. Para las fiestas familiares, otras tácticas. Mientras todos devoran los mejores pasteles que se pueden probar en este mundo, la que escribe se aprieta un trocito de tarta de chocolate Almondy (cada vez que voy a Ikea cojo como cuatro y ya tengo provisiones para medio año). Recomiendo la que lleva por arriba como arroz inflado, mucho mejor que la que lleva virutitas de chocolate.
Sin embargo la alimentación de mi hija en determinados sitios es mucho más complicada porque ella es más delicada para comer y eso sí que nos ha supuesto un problema en alguna ocasión.
Un nuevo caso de celiaquía en la familia. Otro niño ha sido diagnosticado. Este, en mi opinión tiene una particularidad con respecto a otros que conocemos todos. Ni tenía los síntomas típicos ni era asintomático. El niño, con dos años, llevaba un retraso psicomotor muy importante, apenas hablaba, por ejemplo. No he hablado con los padres directamente, así que no conozco a fondo los detalles, pero lo que sí sé es que a puntito han estado de diagnosticarle como autista.
Y para poner la guinda de las vacaciones. El mismísimo domingo cuando tocaban a su fin me salta una amiga que el sábado salieron a cenar (ja) que cuando quiera salir a cenar que se lo diga (ja y ja), que ella no me ha dicho nada en todo el verano porque con mis problemas con el gluten ... (ja, ja, ja ja ja). Como hace tiempo que dejé de esperar nada de algunas personas me limité a decir "yo salgo a cenar". En fin, viva la amistad y las excusas fáciles. Con su pan se lo coman, y nunca mejor dicho.
Esto último, en realidad, ha servido para que yo escribiera otro post sobre mi vida y la celiaquía. Precisamente estuve pensando que mi vida no gira alrededor de esto y que no tendría mucho que contar sobre el tema a mi vuelta de vacaciones, pero cuando te pasas toda la tarde con una amiga y te despides de ella como si cada una se largara a su casa a cenar, sin decir ni media de sus planes para la noche, para mí que, ocultándolos premeditadamente para no darme envidia o que yo no me sienta mal, es cuando te das cuenta, una vez más, de que sí, de que esta enfermedad ocasiona problemas o, llamemoslos trastornos, y que así será siempre.
Feliz vuelta a la vida normal.
Bueno Hannah!!!!! Me alegra tenerte de vuelta, y por lo que leo y salvo ese pequeño e insignificante incidente con tu amiga veo que la cosa no a ido tan mal. Ánimo guapa que esto en dos veranos lo tienes dominao (ji ji)
Un besote y bienvenida a la red!!
Hola Olga!! Encantada de volver a veros a todos. Una hace lo que puede para ir saltando obstáculos, veremos si no caigo de cabeza. A día de hoy, lo voy llevando. Un besito.