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Sin gluten

El pan nuestro de cada día.

La sabiduría del cuerpo humano

10, 20 de 2006-07-20 de 2006


Siempre me llamó mucho la atención el hecho de que a veces, compulsivamente, necesitemos ingerir determinado alimento. En mi caso, por ejemplo, estando embarazada devoraba todo tipo de quesos y yogures. El queso me encanta, pero habitualmente no consumo yogures, no puedo con ellos. El cuerpo te pide calcio y tú se lo das.

También me llamó siempre la atención que mi hija, siendo muy pequeña prefiriese un plato de lentejas a uno de macarrones o que no le gustasen la pizza, las galletas, los sandwich o que nunca quisiera el pan de su hamburguesa. ¿Qué clase de niño prefiere un plato de legumbre a una pizza? Sin duda, un celiaco.

Después de su diagnóstico mantenía los mismos hábitos. Poca pasta, poco pan, pocas galletas, no probaba nada nuevo. No podéis imaginar la cantidad de dinero en productos especiales sin gluten que ha ido a la basura en mi casa.

Hasta que su cuerpo le empieza a dar señales de que sus nuevos alimentos no la caen mal, empieza probando un pan y terminan gustándole casi todos los que prueba (te acostumbras, dice), come galletas, prueba mis bizcochos y ¡¡hasta mi pan de molde!!!. Hace poco más de un año todo esto era impensable.

Por lo visto, no sólo el gusto y el olfato influyen en nuestros gustos a la hora de comer. ¿Quien no conoce a alguien que se haya dado un atracón y no haya vuelto a probar un alimento?. Si un alimento de sienta mal, por el motivo que sea, acabas rechazándolo.

Pero no sólo nos ayuda a llevar una buena dieta el hecho de que nuestro cuerpo acepte mejor determinado tipo de alimentos sino que, he leído en la red y francamente, me consuela mucho, que el gusto por los alimentos también se olvida.

Comentarios

  1. Es increíble pero real... a mí en el embarazo se me daba por tomar un vaso de leche sola, sin azúcar ni otro agregado.
    Con mi hija pasó lo mismo. No quería probar nada era sólo puré lo que comía. Y eso fue lo que me alertó: algo le pasaba.
    Hoy come a toda hora... es como si tuviera más hambre de lo normal. Lo bueno es que generalmente no pide del plato de otro, pero siempre igualmente todos comemos lo mismo. Lo que hagamos para los no celíacos, lo haremos para ella... le buscamos la vuelta.
    Mucha suerte...

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