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Sin gluten

El pan nuestro de cada día.

Para contar.

9, 11 de 2006-07-11 de 2006



Como mola. Es que esto de ser celiaco da para contar, oiga.

Primera anécdota del fin de semana. Boda el sábado. Avisado el restaurante. Ningún problema. Cocktel. Cero patatero. Ni catarlo. Primer plato, cogollos con salmón. Vale. Segundo plato: gambas y langostinos con .. tachán. Tartaleta de hojaldre con mayonesa. Me comí los bichos, total, había que pelarlos. Para terminar, delicias de merluza ¡¡¡rebozada!! Toma castaña!! Consigo entenderme con el camarero que debía conocer en castellano las palabras sí, no, agua y más. Diez minutos, todos con su paletilla. Vuelve el camarero, me dice que el cocinero me va a preparar una lubina. Perfecto. Diez minutos. Vuelve el camarero, me dice que tardará un poquito porque está muy liado (?). Empiezan a recoger la mesa, empiezan a servir cava y ... ¡¡llega mi lubinita!!.

Segunda anécdota del fin de semana. Mis tías se han apiadado de mí, me han visto de sufrir, se han levantado y van a preparar cangrejos en salsa. Estoy en la cama y las oigo hablar con mi madre, que si tomate para arriba, que si pan para abajo, que si maizena. Han adaptado su famosa receta al mundo sin gluten. Guay.

Tercera anécdota del fin de semana. Llega la hora de comerse el invento. En sus posiciones .. preparados ... listos ... "No comas los cangrejos, la tía X no sabía el tema y los ha mezclado con los anteriores". Dicen que están buenos y que los van a hacer así a partir de ahora. Algo es algo.

El pan precocinado de Proceli está bueno. Si encuentro uno de molde que me guste, se acabaron mis problemas.

Comentarios

  1. Has visto que tu reacción ha servido para que tus tías piensen en cómo adaptar la comida para vosotras?
    A mí me sucede que cuando voy a alguna reunión, pregunto de antemano qué va a haber en la mesa para llevarle lo mismo a Lucila pero sin gluten, y siempre comienza el resto de las personas a "probarle" el sabor a la comida de mi hija. Por ello siempre llevo cantidad suficiente, pero creo que la próxima se los digo.
    En cambio mis amigos más íntimos o cercanos y familiares míos y de mi esposo tienen a la chiquilina tan en cuenta que la atoran o saturan con tanta variedad que la espera para comer, desde la entrada, plato principal y postre. Siempre una o dos cosas distintas por si algún plato no le gusta.
    Por otro lado, cuando me ataca el llanto, creo que es por la impotencia. Y me desahogo cocinando como loca todo el fin de semana, cosa que no hago durante los días de trabajo.
    Me gusta mucho la sinceridad que leo en tus palabras, un beso.

  2. Hannah dice:

    Es importante que nos demos cuenta de que para los demás, apenas nada ha cambiado. El mundo sigue para ellos. Yo no pretendo, ni por asomo, que mi familia me ponga una empanada casera sin gluten, ni pan siquiera o que dejen de comer las cosas que yo no puedo, pero lo del tupper me supera, no puedo con ello y qué decir de la falta de respeto y la impresión de que te tomen por loca paranoica media familia.

    Ayer salí con dos amigas a cenar a un VIP's. Bueno, pues una de ellas quería un sandwich y no se lo pidió por mí y mira que la insistí en que no me siento mal viendo comer a los demás, que es cierto, pero nada, se pidió una ensaladita la pobre.

    Una temporada que dejé de fumar me pasaba igual, para nada me sentía mal con personas que fumaban, ni me daban envidia, lo que quería era fumar yo. Pues así me siento ahora también. La gente pone cara de pena y hasta sueltan algún "ah, lo siento, como tú no puedes ..." Mi problema no es lo que coman ellos, sino lo que no puedo comer yo.

  3. Angela dice:

    Hola, Hannah

    Estoy completamente de acuerdo en todo lo que dices menos en un detalle: "el tono en que lo dices". Es un tono lleno de melancolía, de desilusión, con lágrimas todavía sin secar... Lo único que tienes que hacer, Hannah, es mejorar ese "tono", esa forma de ver las cosas. Te pondré un ejemplo gráfico que seguro has oído mil veces: "Hay una botella con agua sólo hasta la mitad, ¿qué está medio llena o medio vacía?" En estos momentos, tú la ves medio vacía y lo único que tienes que hacer es abrir bien los ojos, descubrir todas tus posibilidades y volver a verla medio llena. No sé si me explico. La realidad es la que tú describes, sin duda. Pero esa realidad puedes vivirla de una forma u otra bien distinta. Hannah, no nos queda más remedio que cambiar el chip nosotros mismos. Llegará el momento en que esta frase tan significativa "Mi problema es lo que no puedo comer yo" dejará de tener sentido. Simplemente, saldrás a comer como los demás y cada uno pedirá su plato, sin más.

    No hablo para nada de resignación. Justo lo contrario. Pero también creo que el error es intentar que los demás cambien o esperar a que los demás cambien. El cambio lo tenemos que hacer nosotros, el error es esperar a que lo hagan los demás. Se trata de un cambio sencillo, una adaptación a lo que nos ha tocado. Y pienso que esta adaptación debe ser lo más sencilla posible, cuanto menos nos liemos, muchísimo mejor.

  4. Hannah dice:

    Angela: El tiempo lo cura todo ¿no? Eso es lo que necesito, tiempo para adaptarme a mi nueva situación, y hago lo que puedo ¿eh? No te creas que ando todo el día llorando por los rincones. Salgo de esta, ya lo verás.

  5. Angela dice:

    Sin duda, Hannah. Ya verás cómo te irás adaptando. Se sale de ésta y de muchas más. Un besito.

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