Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Sin gluten

El pan nuestro de cada día.

Las cruzadas II

9, 04 de 2006-07-04 de 2006


Hace algo más de un año, escribí este post que sigue, por desgracia, de rabiosa actualidad.

Hay una diferencia importante. Si yo ya el año pasado me mosqueaba por todos esos temas que cuento del pan y demás, tengo que reconocer que este año, para mí, está siendo mucho peor. Llevo todo esto mucho peor que mi hija y no me conformo con lo que me echen. Así que, el sábado, cuando todos estaban en el jardín de casa preparando una paella y a mí me ofrecieron arroz blanco, me pillé un rebote de tres pares y me subí a mi casa a lamentarme y autocompadecerme, con una lloriquera considerable y un enfado monumental.

Bajón total.

Cuando por la tarde, una única persona de unas treinta me preguntó porqué me había puesto así, la dije que no pensaba bajar a comer más en familia porque no quiero compartir mesa con personas que no respetan la enfermedad de mi hija y la mía (lo de enfermedad es un golpe de efecto que suelo usar, la verdad).

Vuelvo a repetir que lo peor de mi comportamiento para mí ya no es lo que puedan pensar el resto de las personas de mi actitud, sino lo que debió de pensar mi hija que sí que se quedó a comer su triste arroz. Me avergüenza el no poder estar a su altura.

Menudo ejemplo.

Pero es que me dan ganitas de mandarlo todo muy lejos. Total, así lo mismo se me quitaba este dolor de estómago que me acompaña desde que estoy a dieta.

Comentarios

  1. Angela dice:

    Vamos a ver, Hannah, seré ingénua pero ¿por qué no te podías comer la paella? Que sea paella de restaurante y allí no puedas preveer con antelación ciertos ingredientes, vale. ¿Quieres decir que prepararon paella y tú no lo sabías con antelación para "marcar" pautas a seguir? Seguro que reacciono como tú. Ahora, pasada la rabia, no te rindas, la próxima vez que sea paella pa´todos, que el lloro de un día tenga sus frutos.

  2. luisa dice:

    no me parece justo, que sabieno que sois celiacas no adaptaran la paella a vosotras,no que hos conformaran con un simple arros blanco,normal que te revelaras,con toda la razon del mundo,sigue adelante y no te rindas,que es bueno para tu salud y la de tu hija.
    animo, un besito a todos.

  3. aisha dice:

    yo tampoco entiendo, cual es el gran problema para adaptar una paella para q la hubieseis podido comer, la verdad que no, es lo mas sencillo del mundo. y te aseguro que yo tambien he tenido alguna rabieta (como si fuese una cria) por ese tema (paella no, pero pizza para cenar todos y tu te haces un arroz con atun si) y te entiendo
    animo y un beso

  4. Hannah dice:

    Bueno chicas, quizás llamar paella a lo que prepararon es demasiado. Era un arroz con cangrejos que se hace en casa alguna vez. Los cangrejos están guisados previamente y llevan una salsa con harina, pan tostado ... En fin, el caso es que no iba a ser arroz con cangrejos, sino paella, que no hubiera tenido ningún problema pero cambiaron el plan y a mi me fastidiaron.

    El caso es que no me hago a esto yo.

    Besos a todas y gracias por vuestros ánimos.

  5. Yo creo que reaccionaría igual si no me tuvieran en cuenta a mí o a mi hija a la hora de juntar "la familia".
    Te comprendo de verdad.
    Pero pienso... antes de que tú también comiences la dieta... ¿le hacían lo mismo a tu hija? Si es así deberías haber reaccionado en ese entonces.
    Tu familia debe adaptarse también a esta diferente forma de alimentarse, y es trabajo tuyo hacérselos notar. Puede ser que tu reacción haya servido para ello. Mucha suerte!

  6. Angela dice:

    Hannah, hazte un favor: deja de pensar que comer sin gluten es comer cosas malas o raras, pasar hambre y una prohibición. Eso NO es cierto y tú lo sabes. Es sólo cuestión de aceptar lo que viene sin más, sin darle vueltas, sin pensar en lo pasado. Tu futuro y el de tu hija se llama Sin gluten, punto. Dedica tu inteligencia para buscar alternativas que os gusten a las dos. Te pongo ejemplos: si no me gusta el pan sin gluten que se vende, me leo las alternativas que otros me han contado (pan a máquina, al horno...) y pruebo hasta dar con la que me guste (probando con diferentes harinas, añadiendo ingredientes originales, cocinando con mi hija y buscando el momento para hacerlo juntas...)

    Lo siguiente es de una evidencia aplastante: hoy en día la gente no se pone en el lugar del otro. No lo hacen por hacerte daño. Es así y tú harías igual. Por desgracia, la dieta sin gluten tiene su gran problema en cuanto sale de las paredes de casa. ¿Soluciones? De nuevo apelo a tu inteligencia. La solución se llama "Anticiparse", ir siempre por delante. Tienes que acostumbrar a tus familiares a que, a partir de ahora, todas las comidas en las que tu hija y tú estaréis presentes deben ser conocidas por vosotras porque eso hará que con mínimas pautas y cambios puntuales (de las que tú te encargarás, no lo olvides) no sea necesario pensar en platos diferentes para vosotras. A veces, si eres suficientemente habilidosa, no harán falta ni cambios. Cuando voy a Madrid, a casa de mis cuñados, llevo siempre un maletín con 3 cosas: pan rallado, harina maizena y pastillas de caldo santiveri. Alguna vez se ha usado, te lo aseguro, para todos (y nos juntamos 15 !!!!). Y otras veces, me he quedado sin probar algún plato, o sin postre. No pasa nada. Tampoco antes comía de todos los platos y me atiborraba a postres !!!!

    Escucha a tu hija. Seguro que ella ya tiene soluciones para muchas cosas. Pregúntaselo y verás.

    Te da miedo el futuro, Hannah, te lo adivino. Te da miedo porque tienes que romper con cosas que ya tenías aprendidas y para las que te sentías segura. Pensabas que tu hija pequeña iría aprendiendo a medida que creciese cómo defenderse ante un mundo lleno de gluten, pero tú ya eres mayor y no tienes tiempo de aprender, te estás enfrentando de golpe. No te pongas metas, ve poco a poco. No exijas a los demás de golpe, también poco a poco. Dices que te duele el estómago. No es verdad, te duele el alma. Claro que lloras, como yo. Llorarás más veces. Y eso es bueno siempre y cuando a continuación sepas decir: Bufff, respiro hondo, ya está, ya pasó... Qué me enseña, qué aprendo ??? Usa tu inteligencia.

    Un beso

  7. Mariazell dice:

    A mi me pasó algo parecido con mis hijos este sábado pasado en casa de unos familiares muy pero que muy cercanos, no solo les dieron el consabido arroz blanco y lomo plancha mientras los otros niños comían exquisitos macarrones y croquetas, sino que además comieron en la cocina porque no cabían en la mesa del comedor. Yo hice como si nada pero cuando salímos de allí advertí a mi marido que era la última vez que toleraba algo así. Llevamos más de 3 años en el tema, les he explicado de todas las maneras posibles como hacer y donde encontrar productos sin gluten (vivimos en Barcelona, no es tan difícil encontrarlos) y no ha habido manera. Y yo me niego a llevar la comida de mis hijos, antes me quedo en casa.

    En cambio, tenemos amigos que cuando hacen la compra piensan en mis hijos por si vamos a comer algun día. Te encuentras de todo en este mundo

    Un abrazo

  8. Fran dice:

    La verdad, es que la gente, incluso parte de la familia pasan de todo. Te sientes incluso "psicópata" por querer tener el tema de la alimentación controlado. Quien cree que exageras lo acabo considerando ignorante, y quien no "integra culinariamente" el celiaco en una mesa de más comensales, creo que no piensa lo más mínimo en alguien que no sea él... es muy fácil hacer un menú exquisito (postre incluído) sin gluten. Es puro egoismo, sólo piensan en el "yo quiero... yo pienso... y yo hago...."

  9. behbeh dice:

    Hannah, ¡¡¡que acierto de consejo ha dado ángela!!!. En la vida hay momentos para llorar, notenemos que ser eternamente fuertes, llora.....y después, ya desahogada, piensa, tu vida ha cambiado, lo quieras o no, y hay que asumirlo y aceptarlo así, con las batallitas que habrá por delante...siempre.

  10. luisa dice:

    Hola a todos,Mariazell,yo si hacen eso a mis hijos cogo y me voy, perdona tu no tienes la culpa, pero no es tan dificil hacer un menu igual a todos los niños sin gluten,no hay derecho que los descriminen de esa manera, que desconsiderados,yo tambien lloro todavia,y hace treinta años que tengo la enfermedad,pero hay que seguir a delante,no es el fin del mundo,hay cosas muy importantes que no sea el gluten,pero fastidia,la verdad es que si.
    adios y animo y un besito a todo.

  11. Hannah dice:

    Angela: No me regañes, anda, que me dio un bajón muy grande (y los que me quedan). Caeré mil veces, pero me levantaré otras tantas. Es el fin de semana el que me supera. Ganaré batalla a batalla, sí, pero primero me la tengo que ganar a mí misma, a mi cabeza. Un besito, y gracias por tus consejos.

    Mariazell: Yo también tengo buenos amigos que se preocupan de que no nos falte de nada. Al final, esto es lo que cuenta. El próximo fin de semana voy a otra boda y se quedan con una amiga mía. Me dijo que sólo hace falta que la lleve un poco de pan, que ya hace la compra ella esta semana en el Mercadona. El resto lo que tú dices. Con no volver ... Encima quedarán extrañadísimos cuando te niegues la próxima vez.

    Fran: Es cierto que nos sentimos exagerados muchas veces ¿eh? También es cierto, como bien han dicho, y juro que a pesar de mis bajones yo también lo pienso, que no podemos imponer nuestra dieta a los demás. Yo sólo pido comprensión, de verdad. Sólo pido que se acuerden un poquito de nosotras y que no me miren con cara de "esta está chiflada" cuando les pido que tengan cuidado con el pan.

    Behbeh: Batallitas sí que no nos van a faltar. En cuantito pones un pie en la calle ya tienes para escribir un capítulo de un libro.

    Luisa: Será aquello de "mal de muchos ...", pero a mí sí que me consuela pensar que es normal lo que nos pasa, que todos lloramos de vez en cuando.

  12. aisha dice:

    a mi lo que me encanta de estas situaciones (no se si os pasará) es la coletilla que le sigue.....
    Bueno mujer seguro que por tomar un poco de gluten no te vas a morir....
    Me encanta en serio...morirme igual no, pero pasarme mis consabidas 12 horas en urgencias enchufada al suero pues si.....
    mi anecdota del sabado: Cena en un conocidisimo restaurante...todos pizza, y yo un solomillo con patatas, hasta ahi todo bien. Pero cuando llega el postre...me traen mi flan (casero y sin gluten) perooo...el flan tenia clavado el tipico barquillo con todo su gluten, bueno yo ya puse mala cara..pero lo gracioso es que el que acabo discutiendo fue uno de los que cenaba con nosotros. le dijo al camarero que despues de los 20 min que me habia pasado explicando lo que no podia comer, aparece el con un barquillo, y le dice que me cambie el flan y traiga otro...a lo cual el camarero contesto, que con quitar el barquillo y retirar donde habia tocado tenia suficiente...jajaja...yo me rio...pero mi amigo se levanta y se encara con el camarero y le pregunta si se va a aruinar la empresa por ponerme un flan nuevo...y el camarero se pone chulito...se levantan 2 amigos mas, y alli todos discutiendo y yo sentada en la mesa con cara de "tampoco hay que matarlo".bueno al final ante el escandalo salio el dueño y todo se acabó me trajeron un flan nuevo y punto.....
    Y yo que me alegro de tener amigos que me defiendan..porque a veces no tengo ganas ni de explicarlo.....
    besos

  13. Nuria dice:

    Hola a todos,creo que no os falta razón a ninguno,por una parte da mucha rabia que no piensen en ti,pero más que no adapten un poquito el menú sabiendo que hay celíacos entre los comensales de la familia.
    Lo de las bodas ya es un punto y a parte,yo tambien he tenido mis historias.Mi cuñado se casa y no ha tenido en cuenta para nada a mi hija y ya me ha comentado que traiga el tupper.Si no fuera el único hermano de mi marido, no iba a la boda,pero tengo que ir y a demás hacer buena cara e ir cargada de comida como de costumbre.

  14. Hannah dice:

    Ay Nuria, qué mal llevaría yo algo así, pero sólo hasta cierto punto. Esta es una política que sigo en todos los aspectos de la vida. Me desilusionan comportamientos de personas, pero sólo de las que espero algo. He aprendido a no esperar nada de algunas personas y a que no me hagan daño ni sus comentarios ni sus actitudes y así uno acaba siendo mucho más feliz.

    Esto no te pasará con otras personas, el interés se lo tomarán (otra cosa es que en el restaurante estén a la altura, que se ve cada cosa ...)

Agregar un comentario


Recordar datos
¡Un solo click vale!