La primavera
Esa estación donde unos se deprimen y a otros nos da la vida es también una estación llena de acontecimientos sociales. Bodas, bautizos y comuniones, barbacoas y saliditas al campo.
Otras dos bodas de familiares muy allegados con sendas llamaditas a los novios, explicaciones varias, petición del menú y cambios que se pueden hacer para adaptarlo. El destapar el menú les cuesta especialmente porque todos lo llevan tan en secreto como el traje de la novia, pero al final cantan. Son las dos en Segovia, así que en la primera ya sé fijo que cae el cordero asado y en la segunda estoy por jugarme algo a que también. En Segovia asamos con agua y sal. Sin más. Ni mantecas, ni pastillas, ni especias varias. Agüita del grifo y sal, por lo que no tiene que haber peligro alguno, pero siempre hay que confirmarlo.
Todo esto me aburre un poco y lo hago por mi hija, cuando yo esté a dieta, juro que no me voy a preocupar nunca de pedir el menú, si algún día tengo que ir a un acontecimiento social donde no pueda comer absolutamente nada sé que voy a sufrir mucho, pero no pienso dejar pasar la ocasión de que sea a ellos, a los que invitan, a los que se les caiga la cara de vergüenza.
Ya se que es un poco rollo eso de ir siempre preguntando, pero es lo que hay, tampoco es tan grave, aunque a veces incluso preguntando siempre hay alguna sorpresilla.
Pero bueno quiero decirte que lo nuestro a los demas se les olvida, tenemos que comprender que no es habitual y hasta quien menos te lo esperas te falla alguna vez. Por eso siempre tenemos que ser nosotros los que estemos dando la pelma (al menos por ahora, tiempo al tiempo).
Imaginate con todo el lio que supone organizar una boda para los novios ya que tienen que pensar en todos los detalles es muy fácil que no se acuerden de tú problema.
No comparto tu opinión de no decir nada y esperar a que se acuerden aunque sería lo ideal. Creo que tu lo pasarías peor que nadie solo por hacer que se sientan mal al darse cuenta de que no se han acordado de ti.
Solo es mi opinión. Saludos.
Hola Conchi.
Lo primero bienvenida y gracias por participar. Respeto también tu opinión que puedo compartir en parte.
El hecho de que yo diga que los novios se tengan que acordar de mí creo que también tiene su explicación. Por supuesto que no estoy hablando de la típica boda de compromiso en la que no voy a pedir nada ni me voy a molestar si no puedo comer (a las de compromiso, mi hija, directamente no va), estoy hablando de familiares muy allegados, de personas que comparten mesa y mantel con nosotras bastante a menudo, que son conscientes, perfectamente y que han vivido desde los primeros síntomas hasta la odisea de la dieta sin gluten.
¿Las pido demasiado?
Esta semana santa he viajado ¿cuanta gente sale de casa con un tuper pequeño en el bolso con cinco croquetas y tres empanadillas por si surge cenar por ahí?.
Estas situaciones me traen a la cabeza a aquellos que piensan que en la celiaquía no hay casi nada que reivindicar ni por lo que luchar. No consigo asumir lo de salir de viaje como una normalidad, nuestras condiciones no lo son, no se puede salir de casa así, hacer vida social con la fiambrera.
Sí, behbeh tienes mucha razón. Soy consciente del problema que tengo cuando salgo fuera. Yo me conformo con no poder tomar algo pero mi hijo de 2 años no. Cuando en el aperitivo te ponen unas croquetas a ver quién le convence de que no las puede tomar, cuando él reconoce perfectamente lo que es. Y después en la comida la retahíla de preguntas sobre cómo cocinan una simple tortilla francesa y unas patatas fritas. A mí siempre me queda un poco de desconfianza, que hasta empiezo a comer adisgusto.
Y por supuesto el taper en la mochila, por si acaso no hay qué llevarse a la boca.
!Cuánta razón tenéis! Con los niños no es igual. ¿Cómo explicárselo, sobre todo si hay dos niños, uno puede y el otro no? Es que no es una vez, o una temporada, es cada vez. Y eso que yo tampoco me conformo fácilmente, así que... Más bien me aguanto o me resigno. Creo que se ha despertado en mi un sentimiento de rebeldía total, jeje. Curiosamente, me ha pasado al revés, antes del diagnóstico me daba igual lo que comía, ni me fijaba, pero ahora soy más consciente de lo que no puedo y me duele en el alma. Más, cuando os leo a vosotras con los peques. Con lo fácil que es adaptar la mayoría de los platos... De todas formas, vamos a ser optimistas, ésto cambiará... progresivamente.
Bueno, a vosotras dos que tenéis niños más pequeñitos (Behbeh y Nieves), y aunque sé que no sirve mucho de consuelo, os diré que mi hija, que ya tiene nueve años, y sólo lleva uno y pico en esto, osea, que antes ella lo había probado todo, aparte de haber desarrollado una gran responsabilidad en el aspecto de su alimentación y en lo que puede o no (en lo demás sigue siendo un poco desastre), disfruta de cada salida mucho más que cualquiera de nosotros. Solo el hecho que salgamos de casa, de que en un restaurante la pongan su filete a la plancha con sus patatas (que suele dejar), unas gambitas al ajillo, la hace super feliz, si ya se enrollan, como en la última boda que estuvimos, y la preparan unos calamares frititos con su harinita y todo ... alucina.
Se la nota que disfruta con las salidas, porque la verdad es que las hemos limitado bastante.
Eso, que nos mimen a todos. Bromas aparte, tienes razón, Hannah, pensamos siempre en cómo lo viven los niños desde la perspectiva del adulto. Y ese es un error. Estoy segura de que ellos no lo viven igual, el adulto tiende más a ver el problema. A las mamis con peques, deciros que lo hacéis todo y más, lo mejor que sabéis, pero estaros tranquilas que vuestros peques olvidan muy rápidamente y se conforman con facilidad. No se lo hagáis vivir como un drama, procurad que no se den cuenta de que lo pasáis mal en un momento dado y tratad las cosas con más tranquilidad, en la medida de lo posible.
Si mi niño va muy contento con la fiambrera de croquetas, no le da valor, para él es así.
¡¡¡¡¡¡Su madre no!!!!!!!, hace año y medio mis contenidos de bolso eran otros y estas gestiones que surgen si alguien lo invita a un acto social (bodas, comuniones, cumples...) eran impensables y mi ilusión es que a futuro (el futuro es muuuuy largo) sean ya innecesarias.
Yo creo que se va consiguiendo Behbeh. Los que llevan años en esto nos cuentan que no hay comparación con entonces. Yo sí creo que los cocineros (antes)-restauradores (ahora) sí que tienen interés y están aprendiendo mucho de todos estos temas de alergias e intolerancias.
Como ya he dicho muchas veces a mí eso es lo que me da más tranquilidad, no que le pongan a mi hija un pan o unos macarranes sin gluten en un restaurantes, sino que vayas, digas "soy celiaco" y sin más explicaciones sean ellos los que te ofrezcan lo que puedes comer de su menú.
En España hay un bar o restaurante cada 2 metros, y no todos son iguales, ni todos los cocineros han pasado por la Escuela de Hostelería (donde me consta que sí que tratan estos temas) y por desgracia también no todos nos podemos permitir el lujo de pasarnos por el restaurante de Arguiñano, pero parece que se están haciendo cosas y que la gente cada vez está más informada.
A mí también me pasa como a tí, soy yo la que se indigna si el tema-comida de mi hija no se resuelve bien, pero nunca lo hago o digo nada delante de la niña. No quiero que se sienta un bicho raro en ningún sitio, así que me parece indispensable que sus padres mostremos toda la naturalidad con este tema de la que seamos capaces. Sin bajar la guardia y tragar ruedas de molino.
Saludos.
Seamos positivos ¡¡¡¡Como un dia le tenga que dar a alguien con el bolso, menuda arma de defensa!!!!
Hannah, completamente de acuerdo contigo. Está claro que si me voy a un restaurante especializado en, pongamos por caso, comida castellano-leonesa, un plato de macarrones sin gluten como que no. Seamos lógicos. Lo más "fácil" para nosotros no es que se disponga de una buena despensa Sin en todos los restaurantes sino más bien de una buena información Sin que nos dé la suficiente confianza como para salir fuera de casa con tranquilidad. Y, como dices, seamos positivos, creo que poco a poco se está avanzando en este sentido.
Muy bueno lo del bolso, Beh. Lo ves, siempre sale el lado "positivo", jajaja.
Os veo a todas muy positivas y hasta bromistas con las salidas,espero que cuando lleve más tiempo me lo pueda tomar todo como vosotras.Mi hija tiene 2 años y empezó la dieta en enero,yo me estoy haciendo las pruebas,mi marido y mi otra hija han salido negativos.
Este verano hemos decidido ir de apartamento ya que asi no tendré que ir exlicando en cada comida lo que si puede y lo que no puede comer.Hasta en esto me ha cambiado la vida,en decidir donde y como voy de vacaciones.
Por eso digo que espero tomarmelo como vosotras.
Hola Nuria, y bienvenida.
No creas que es oro todo lo que reluce, lo que pasa es que intentamos tener todo el humor posible ante esta situación que nos ha tocado vivir.
Todos hemos tenido que cambiar nuestros hábitos en casa, en salidas, en vacaciones. Creo que es cuestión de ir quemando etapas, no querer solucionar todos los problemas que se nos puedan plantear antes de que lleguen.
Un saludo,