Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Sin gluten

El pan nuestro de cada día.

Paris (I)

4, 16 de 2006-01-16 de 2006


Cuando hace unos meses reservamos el hotel donde hemos pasado este fin de semana, yo no podía creer la suerte que teníamos. Al comentar que nos alojaríamos con una persona celiaca, el jefe de compras del hotel nos mandó un mail con un enlace directo a una página de compra on-line de productos sin gluten, pidiéndonos que buscasemos los productos que nos hacían falta. Solamente pedimos pan, en concreto biscotes, porque tampoco sabíamos por aquel entonces cuanto tiempo pasaríamos en el hotel y no queríamos condicionar ninguna de nuestras salidas al haber comprometido las horas de comidas y cenas, así que, como el desayuno sí que lo ibamos a hacer allí, eso fue lo que pedirmos.

Cuando llegamos el viernes por la noche, al registrarnos, el recepcionista nos dijo que tenía anotado que había una niña celiaca. Yo no me podía creer tanta suerte.

Después de esto decidimos salir a cenar. Ya no nos servían en el hotel por la hora, ni en la mayoría de los sitios, así que vimos un McDonald's y, con mi experiencia española, entramos y pedimos la lista de alérgenos que aquí tienen en todos los restaurantes d esta cadena. Allí no la tienen, yo no llevaba mi lista y además no me podía fiar de lo que aquí se puede comer porque quizás allí tuviese otra composición. Lo explicamos en inglés, es español y en francés y no, no tenían nada parecido ni podían servir ningún alimento.

La niña quedó convencida con un refresco y un juguete y se comió un bocata hecho con las cosas que yo llevaba.

A la mañana siguiente, cuando fuimos a desayunar nos identificamos, pero ... los famosos biscotes de pan jamás aparecieron y, precisamente, era lo único con lo que yo no iba cargada, no sólo porque se habían ofrecido a servirnoslo sino porque, el que los compre, sabrá muy bien que no es precisamente un producto con el que se pueda viajar, dado lo delicado que es.

Después de estos dos episodios tan descorazonadores todos dimos por hecho que la niña tendría que alimentarse con las cosas que nosotros habíamos llevado y dejamos de sufrir intentando explicar, en un idioma que no era el nuestro algo tan delicado.

Casualmente, el sábado por la tarde dimos con el Barrio Latino, allí es más fácil hacerse entender y además encontramos varios restaurantes griegos con menú a base de brochetas de carne y pescado con verduras. Decidimos jugarnosla, una brocheta es una brocheta aquí y en París, no llevaba aliños y se servía con una patata asada. ¿Riesgo de contaminación cruzada? Puede, como no, pero de todo cuanto vimos es lo que más seguridad nos ofrecía.

Conclusión, como bien han dicho por ahí abajo, si viajais id cargados de provisiones, por lo que pueda pasar. Nosotros no sólo las hemos utilizado, sino que además nos han dado una tranquilidad que no hubieramos tenido de haber viajado con las manos vacías. Sé que lo ideal sería no tener que preocuparse de estas cosas, pero pasar dos días en una ciudad extrajera buscando un sitio para comer hubiese sido mucho peor.

Fin del capítulo I.

Comentarios

  1. Menos mal que los niños se conforman fácilmente.

    Yo estuve en París hace 4 años, de viaje de novios, cuando aún no sabía qué es ser celíaco. Me gustó muchísimo y comí sin preocupaciones, allí donde me encontraba a la hora de comer, sin buscar demasiado porque nunca he sido muy exigente. Desde aquí os animo a tod@s a seguir viajando aunque sea con una maleta más, con una preocupación por el dónde o qué me darán de comer. Pensad que sólo son unos días, que podéis pasar sin algunas cosas y, a cambio, disfrutad de todo lo demás. No todo va a ser comer...

  2. Hannah dice:

    Llevas razón Angela, el viaje es tan bonito que merece la pena ir cargada hasta arriba. Da un poco de palo lo que tú dices, la maleta de más y que no puedes dejar nada a la improvisación, pero ha tenido algo positivo todo esto, no te vayas a creer, como no nos podíamos entretener en ir a restaurantes ... ¡¡nos hemos pateado París en dos días que no veas!! Todo el mundo queda alucinado de las cosas que hemos visto en solo dos días.

    Somos mochileros.

  3. Olga dice:

    Muchas gracias Hannah por contar tu experiencia con todo lujo de detalles(me estoy empezando a aficionar a tu blog).

    Si algún día me paso por Paris iré equipada hasta las cejas, pues con mi escaso francés y la poca intención que veo lo mejor será hacer lo que habéis dicho, dedicar el tiempo y esfuerzos a conocer el lugar, no a los cocineros.

    Voy a pasar esta dirección a una amiga que se va unos días a Paris, no es celiaca pero si su peque y aunque va ella sola pues quizá pueda darnos alguna referencia ya que suele ir muy a menudo.

  4. Hannah dice:

    Gracias Olga.

    Quizás tu amiga tenga alguna información y conozca más sitios y, lo que es mejor.

    La verdad, os parecerá una tontería, pero me hubiera encantado que mi primera aportación a vuestra página hubiera sido internacional, pero bueno, no ha podido ser.

    Es que es justo lo que tú dices del idioma Olga. Yo iba con una chuleta (la tienen en la página de ACM) en francés, pero de verdad, parecía que leían chino, y luego en algunos sitios entendían algo de castellano, pero no hasta ese punto.

    También, si hubiera sido para mí, pues yo me como una ensalada y tan contenta me quedo, pero es que mi hija, para qué negarlo, es un poquito especial para comer ¿eh?

  5. Olga dice:

    ¿Aportar?, Hannah, pero si tu nos has dado la mayor ayuda y el mayor empujón que nos podían dar incluyéndonos en tu blog, eso nos animo mucho ha seguir, te lo puedo asegurar.

    Y lo que dices de que tu niña es “especial con la comida” pues que me vas ha contar, yo he pasado por todas las fases en la alimentación, de no gustarme nada y quejarme por todo al extremo de comer todo lo que me ponen en el plato (sin gluten, claro).
    La verdad que a pesar de haber sido siempre una niña muy responsable y viéndolo ahora desde la distancia pienso que quizá fue un “toque” de rebeldía por mi parte, y es que me daba mucha rabia que se pensara que por el echo de ser celiaca ya me tenía que gustar todo lo que no tenía gluten.....en fin, una etapa difícil esta de la adolescencia, peeeero, afortunadamente todo pasa y las aguas vuelven a su cauce.

  6. Ángela dice:

    Jajajajajaja, Hannah, espera que la niña se te case como yo a los 34 !!!!! Verás como de repente le gustará todo, todo y todo. Sin, claro. Bueno, seamos optimistas y dejémoslo en un "Le gustará todo".

    Estoy de acuerdo con Olga. Gracias a ti.

  7. behbeh dice:

    Lo que comentas de Macdonalds en París, que no tienen lista de alergenos ni idea de que va el gluten, sucede igual en Portugal. Creo que es una suerte que tenemos con Macdonalds España, y quizás hasta sea una gestión de FACE, ¡quien sabe!.

    En Portugal tuve hasta un pequeño problema en un Mac, el chico que nos atendía no podía servir "la hamburguesa sin pan", así no podía ser y finalmente y costó, hubo que convencer al encargado de que queriamos el hapy meal con la burguer directamente en la caja.¡Los dejamos impresionados!

  8. Hannah dice:

    Angela:

    Si la niña la tengo en casa hasta los 34 me da algo, vaya. Que no se case, pero que se independice antes, por favor, por favor. Jesusito de mi vida ...

    Olga:

    Dejemos de piropearnos que ya olemos ¿no? Jajaaaaaaaa.

    Beh:

    Puf, osea, que este chollo macdonil sólo lo tenemos aquí, pues yo te juro que pensaba en mi viaje "siempre nos quedará Mc'Donalds".

Agregar un comentario


Recordar datos
¡Un solo click vale!

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009