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Sin gluten

El pan nuestro de cada día.

Carta a la empresa de catering

3, 11 de 2005-10-11 de 2005




En los primeros días de Septiembre, recibimos con gran satisfacción la noticia de que nuestra hija, diagnosticada de enfermedad celiaca el curso pasado, podría comer normalmente en el comedor de su colegio. Nuestra hija es una niña normal que sólo se ve condicionada a la hora de la comida, por lo que el servicio que se nos estaba ofreciendo no sólo era una comodidad para nosotros y para la niña, que ya no tenía que ir cargada con su mochila de comida a diario, con el riesgo que conlleva por la conservación de estos alimentos, sino que además volvería a comer con sus compañeros.

Así las cosas, repito, y en los primeros días de curso, se nos comunica que ya ofrece menú sin gluten la empresa de catering contratada por el colegio. Se nos dice que no incluirán en su menú productos específicos para celíacos como la pasta o el pan, imaginamos que debido a su precio (el paquete más barato de macarrones sin gluten cuesta 2,50 €), pero lo que nunca podríamos pensar es que el menú sería tan limitado y tan diferente al del resto de sus compañeros.

La niña en estos días, está consumiendo un menú que bien podría servir para un enfermo del riñón, hipertenso o con problemas vasculares (prácticamente sin sal); de un diabético; de una dieta de adelgazamiento o de una persona con colesterol alto. Su dieta en el colegio, a día de hoy, está basada prácticamente en el consumo de verduras y pescado y carne a la plancha. No contiene hidratos de carbono ni grasas, que hasta donde sabemos, y sin ser especialistas en nutrición, no son suministrados a nuestro organismo únicamente por el consumo de pan o pasta, sino que existen además otros alimentos que los contienen y que además, son tan necesarios para el crecimiento de un niño como las vitaminas y proteínas que tiene su menú actual.

Es cierto que nosotros asumimos de buen grado la necesidad de que por nuestra parte, en casa, fuera completado su menú con los productos que no consumiría en el colegio, pensando que estos se limitaban al pan y a la pasta, pero también pensamos que, en la medida de lo posible, el menú de nuestra hija se adecuaría al del resto de sus compañeros no siendo tan diferente y tan “de niño enfermo”.

Ustedes nos aseguraron que habían seguido jornadas y formación impartida por la Asociación de Celíacos de Madrid para poder ofrecer y elaborar estos menús sin gluten, entonces ¿por qué se le niega a nuestra hija un poco de sal en su puré de verduras? ¿por qué su postre se limita a fruta y se la priva también de los productos lácteos? ¿por qué no puede disfrutar de otro tipo de elaboraciones en sus alimentos y sólo come alimentos cocidos o a la plancha? ¿por qué se la obliga a comer con otros niños alérgicos cuando el peligro de contaminación cruzada para ella es idéntico de una mesa a otra? ¿quién ha aprovechado estas jornadas y formación? ¿únicamente los responsables de la elaboración del menú? ¿las personas que están diariamente en el comedor con los niños no saben nada al respecto?

Para terminar, decirles que, desde un principio, hemos estado a su disposición para aclarar cualquier duda que tuvieran ustedes al respecto de la dieta de nuestra hija y que, por supuesto, seguimos en disposición de ayudarles e informales en todo lo que nos necesiten y tengan dudas, y mediante la presente carta les pedimos que estudien la posibilidad de hacer un menú más apto para un niño en crecimiento, sin carencias de ningún tipo, más completo y, ¿por qué no?, apetecible, en vez de este que ofrecen ustedes ahora y que sería incluso difícil de soportar por un adulto.

Es nuestro mayor deseo, aparte de su recuperación física, que nuestra hija no se sienta diferente o discriminada por motivo de su enfermedad. Bastante difícil es para ella y para todos los que la queremos, tener que vivir día a día con una enfermedad crónica. Nuestra responsabilidad como padres es velar, no sólo por la salud física de nuestra hija sino también por su estado de ánimo y su integración social.

Por favor, no hagamos que para un niño el momento de la comida se convierta en un auténtico calvario, pongamos cada uno nuestro granito de arena para que esto no sea así. Nosotros mejor que nadie entendemos de la dificultad y del cuidado que hay que tener para elaborar una dieta sin gluten, pero sabemos que con buena disposición, trabajo, esfuerzo, cuidado e interés está en su mano.

Una vez más, quedamos a sus disposición para cualquier aspecto que necesiten aclarar.

Atentamente,



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