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Las cosas como son

10, 16 de 2005-09-16 de 2005


Hace ya más de un año que los médicos de mi hija empezaron a sospechar que era celiaca. Desde ese día, y hasta su diagnóstico, yo me empapé de toda la información que pude. Leí páginas médicas, de asociaciones, foros, listas de correo, blogs, webs personales. Todo, absolutamente todo, lo que podía y encontraba. Aparte de lo que aprendí, mucho, por no decir todo lo que sé de esta enfermedad, de la que los médicos nos dan bien poca información, pensé que este colectivo era un grupo muy organizado.

Pero pasada la desesperación inicial, manejada ya toda la información que una es capaz de asimilar, empieza uno a preocuparse por los problemas reales de los celiacos, por su problemática social y es ahí cuando te das de narices con la cruda realidad.

Lo primero que me preocupó, y mucho, fue lo engañada que yo misma estaba pensando que eramos muchos los que nos preocupábamos por este tema y en realidad no era cierto. Cada reunión, cada convocatoria que yo esperaba si no multitudinaria sí, por lo menos, con una gran asistencia, fue otro chasco. Reuniones de poquísimas personas.

Lo segundo, el tema de las asociaciones y su división. Dos grupos muy diferenciados y, muy lejos de que nosotros, los asociados, les exijamos la unión y el consenso en la mayoría de las actuaciones que nos interesan, la propia división entre nosotros mismos tirando cada uno para su asociación nos perjudica por lo mismo que he dicho antes, porque somos pocos, porque la unión hace la fuerza y porque como en casi todo en este pais, aquí cada cual barre para su casa y lo único que parecen querer demostrar es su lucha por el poder o por querer demostrar que unos son mejores que otros.

Mientras tanto nosotros, los asociados ¿que hacemos? Aparte de ser víctimas de las afinidades o diferencias entre unos y otros que van claramente en perjuicio nuestro .. NADA. No hacemos nada, y somos nosotros, en uso de nuestros derechos, lo que les debíamos exigir que se dejen ya de sandeces entre ellos, que nos importa bien poco si se caen bien o mal y que se dediquen a trabajar en lo que su puesto representa, la defensa de los intereses de los afectados por la enfermedad celiaca. Sin más.

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