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Sin gluten

El pan nuestro de cada día.

Merienda

11, 20 de 2005-06-20 de 2005





Ayer domingo, después de una tarde de piscina, de jardín, de sol y juegos, llegó la hora de la merienda. Subimos a casa y bajamos una bolsa de magdalenas (con) y una caja de galletitas de chocolate (gullón sin gluten). La dije a mi hija que las bajara y que las compartiera con todos, y ella me dijo que nadie iba a querer, que eran sin gluten y a nadie le gustan, que nadie quiere probar su comida. Yo la convencí de que nadie las había probado, pero que les iban a gustar y que cuando vieran que eran de choco la iban a dejar sin ellas, porque aunque ella no pueda comer las cosas de nadie todos los demás sí que pueden comer las suyas. Que compartiera, lo que la he dicho siempre, pero ahora es más difícil, porque es verdad que la gente es reacia a probar "cosas raras o especiales". Cuando bajó con las galletas, los niños pequeños, que no entienden de sin gluten o con gluten querían, claro está, pero también les llamaron la atención por comerse la merienda de la niña, que no podía comer de la de los demás.

En fin, que son chorradas, lo sé, que no hay que ver malas intenciones sino al contrario, porque nadie sabía que la niña quería compartir sus galletas, quería que todo el mundo las probara, quería ser, por un momento, una más, y tampoco la dejaron.

Comentarios

  1. Anna dice:

    Hola! solo quería decirte que no debes preocuparte por esas cosas y mucahs madres pasamos por lo mismo. Normalmente yo intento hacer las meriendas sin gluten para todos para no tener que encontrarme en situaciones semejantes. Magdalenas sin y un trozo de chocolate para cada uno, y todos contentos. El problema es el coste.

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